Por qué pedimos calles para Ruiz Lagos e Iniesta Coullaut-Valera

Por qué pedimos calles para Ruiz Lagos e Iniesta Coullaut-Valera

30-09-2016 / 14:54 h.
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Nada es casual en el devenir de la Historia y a los investigadores nos corresponde explorar sus motivos, condicionantes y efectos. En los años de la particular Transición andaluza las encuestas sociológicas reflejaron un inédito y veloz cambio en la percepción ciudadana en cuanto a su interés desde un Estado centralista hacia una reivindicación autonomista. Ello explica la particular batalla en pro de un autogobierno de primer nivel competencia para Andalucía (vía artículo 151 de la Constitución)

Aquella sensibilidad que emerge con inusitada prontitud y potencia, no sólo es inédita por cuanto no brota en otros territorios con igual o más subdesarrollo que Andalucía, sino que algunos en una visión simplista se empeñan sin éxito en identificar con una repetición mimética de los que pasa en otros territorios. Y es precisamente para la conquista de ese rango de nacionalidad histórica, donde el escenario andaluz cuenta con otros condicionantes que participan y socializan ese discurso a favor de la identidad y de un autogobierno, que se integra por derecho propio en ese club de Comunidades que recuperan un protagonismo político que la Historia le negó en 1936.

Precisamente, uno de los nutrientes que alimentaron el discurso y la conciencia autonomista de los andaluces y que les empujó a mantener vivo un nivel de movilización y demanda política es la recuperación y la divulgación de todos unos antecedentes ocultos por la oscura sombra del Franquismo. Gracias a Ruiz Lagos y a Iniesta Coullaut-Valera, descubrimos que existía Blas Infante, que habíamos estado a punto de conquistar una autonomía que frustra el golpe militar del 18 de julio, que teníamos una Constitución andaluza soberana y federal suscrita en la Antequera de 1883 y que, entre otras cuestiones, los andaluces y andaluzas en los setenta éramos colectivamente un sujeto político heredero de un legado -inmaterial a veces- y para el que nos correspondía durante el periodo constituyente restituir un status político soberano. Andalucía juega así, un papel crucial en arquitectura constitucional del vigente Estado de las Autonomías.

Por estos años, algunos investigadores profundizaron y divulgaron sus conocimientos entre una población más ávida de conocimiento y protagonismo que hoy. Manolo Ruiz y Enrique Iniesta y con ellos justo es también recordar a otros ya fallecidos como José María de los Santos o José Acosta Sánchez, incluso, también al hoy catedrático Juan Antonio Lacomba. Unos y otros, propiciaron una toma de conciencia social, política e identitaria que a la postre se ha demostrado significativa por cuanto trascendente. Es más, lo que hoy conocemos como la corriente historiográfica del Andalucismo Histórico empieza con ellos y, aun hoy, prosigue dando luz a personas, hechos  e iniciativas no tan lejanos en la medida que ya algunos autores defienden que nuestra Transición autonómica es parte de la misma, como porción de esa dinámica histórica de autoafirmación andaluza ante el conjunto del Estado. Sería un tanto demagógico decir que fue este colectivo de personas las que hicieron posible aquella singular emergencia de una dignidad andaluza y ciudadana que se expresa el 4D y en el desbloqueo del 28F pero, de otra parte, es injusto hablar de esas fechas como valores constitucionales de hoy, sin referirnos a muchos títulos, trabajos y charlas que irradiaron buena parte de esa conciencia de pueblo que hoy, con la modesta que se quiera, intentamos mantener viva también desde el CEHA.

Casi cuatro lustros después de aquellos años y rozando los casi cuatrocientos trabajos el corpus literario de esa historiografía sobre el Andalucismo Histórico, es justo pararse y hacer justicia con aquellas investigaciones e investigadores que han servido de referencia para estudios e investigaciones posteriores. Gracias a Manolo Ruiz Lagos y a Enrique Iniesta Coullaut-Valera por acercarnos a un Ideal que intentamos con esfuerzo hacer inevitable y deber entre los andaluces y andaluzas.

Adjuntamos una exposición de motivos y una breve reseña biográfica en nuestra página web.

Manuel Ruiz Romero es presidente del Centro de Estudios Históricos de Andalucía. Sebastián Chilla es secretario del Centro de Estudios Históricos de Andalucía.

 
 
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