Jauría de perros

Jauría de perros

23-01-2017 / 01:20 h.

Vierte gotas de sangre en el cuello de su camisa, sin vacilación se dirige a la ventana. Se queda pensativo con un cigarro en la boca sin ninguna prisa en inhalar humo gris podrido
-¿Quién reclamará mi gloria?. ¿Quién llorará mi desgraciada vida?, grita en voz alta.
Toma el último vaso de whisky. Fumándose ese pitillo húmedo escribe unas palabras:

"Mi ausencia será el regalo
de almas crueles.
Moriré como viví,
sin esperanzas. 
Las esperanzas son para los ricos.
Siento que por culpa de la casualidad 
me hayas conocido.
No molestaré más a esta sociedad
invadida por entes de corazón putrefacto." 

Ansía deleitarse con ese sabor amargo de la adrenalina, mira hacía abajo. El suelo está lleno de estrellas y sin pensar se tira al vacío infinito de constelaciones. Mientras de fondo suena el Requiem de Mozart.

 
 
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