Eso de contar historias

Eso de contar historias

20-04-2017 / 08:55 h.
Publicidad

Los entresijos del oficio de escribir siempre han sido de interés tanto para periodistas y escritores como para los lectores. De ahí el halo romántico que rodeaba antes a la figura del escritor (y de la que el periodista también se beneficiaba un poco); solían ser gente “maldita”, atormentada, casi siempre adicta a algo. Por épocas, han gozado tanto de mala fama como de admiración, pero ahora simplemente se les ignora. En una época tan visual, donde Instagram es el reino, los que juntan palabras resultan indiferentes.

Desde hace unos meses, estoy leyendo poco a poco los Diarios completos de Sylvia Plath y en ellos reflexiona sobre la escritura de forma muy incisiva. Por supuesto, Plath era muy inteligente y tenía una gran capacidad analítica sobre sus propios escritos, algo que no todos poseemos. Pero es interesante leer sus opiniones sobre el proceso de escribir.

Muy pocas veces las personas de nuestro alrededor comprenden lo difícil que es vivir (o intentarlo) de la escritura, de algo tan intangible como es la inspiración. Para los más inconscientes, sólo es sentarte, escribir unas cuantas líneas y darlas por válidas. No saben lo que es la página en blanco, la inseguridad ante lo que acabas de escribir o no encontrar palabras para lo que quieres contar, escribas novelas, artículos, relatos o versos.

“Quiero escribir porque siento la necesidad de destacar en un medio que me permita traducir y expresar la vida”, escribe Plath en sus Diarios. Ese suele ser el impulso primario; yo empecé a escribir porque me gustaba leer y me parecía el siguiente paso natural. Pero resultó que me quise dedicar a un oficio que está cada vez menos valorado: el de contar historias en los medios, no inventar esos mundos de ficción en los que me gustaba vivir, sino contar historias reales.

Ahí seguimos, intentándolo. Por suerte tengo compañeros de lucha que están en la misma situación que yo, y cuando nos desanimamos, siempre nos decimos unos a otros: Sigamos leyendo, viendo, escuchando, escribiendo, experimentando, porque al final todo ese esfuerzo no puede ser en vano.

 
 
Publicidad