El desvío

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Valentín, hoy en día, es más bien cobarde. Siento mucho decirlo, esa es la jodida verdad. Por eso me desmarco siempre que puedo y amo a destiempo, cada día de mi vida, te lo diga o no, que me da pánico aburrirte.

Da la casualidad de que, en ese apretado corsé en el que nos han metido desde siempre, algunas se han encontrado a sí mismas y se encuentran cómodas.

Estos chicos demuestran que las dos Españas ya no existen, ahora sólo hay una España ignorante, perdida y ridícula. 

“Tienes que ver esto”, me dijo un buen amigo, allá por el año 2009, prometiéndome un sinfín de carcajadas, “es lo más grande que vas a ver en tu vida”. La exageración es un arte extendido en la tierra de Hispalis, un arte que agradezco porque me divierte.

Esa gente que no te puede ni ver, pero que sin ti está perdida porque no sabría qué opinar. No sabría qué expresiones usar. 

“¿Nada serio, como qué?, ¿como ir al cine juntos? ¿Nada serio como hacer la compra en el Mercadona?, ¿cómo de serio es eso?, ¿cuánto más serio es ir juntos al Mercadona que compartir un orgasmo?”.

Anoche fui a ver Un monstruo viene a verme. La última vez que vi una de Bayona fue en el cine, se titulaba El Orfanato y estuve un tiempo vergonzosamente largo sin poder bajar las escaleras de mi casa a oscuras. 

Chanel decía que ninguna mujer podía triunfar sin perfume. 

No soporto a las arpías consentidas ni entiendo a quien las aguanta, ni aunque sea por un buen polvo.

Siempre me gustó el número siete. Me parece bien cerrar con un séptimo toque de pincel. Es un esbozo esto que he dibujado, pero quien tenga imaginación verá los colores...

Cuando la abogada más talentosa de mi generación se pone a pensar en voz alta a solas, los sermones vuelan. Es su amor por el refranero español, me temo… 

Es una noche de verano en Jerez, suenan las campanas de la catedral dando las doce, y somos dos Cenicientas que se encuentran para un brindis de amistad. 

Te lo puedo decir más alto, pero no más claro. No sólo escribo yo en toda mi generación, pero me consta que soy la única que te escribe a ti, incluso cuando es para mí.

Era necesario que la búsqueda de la sinceridad y la pérdida del miedo diesen a las mujeres jóvenes un camino para tratar el erotismo desde la perspectiva que más nos apeteciese.

Las brujas, las sabias aún verdes. Las raras, las que guardan un misterio amasado durante años de entrega a la artesanía que les ocupa.

"Ella me dijo que en sus trabajos busca conocer bien a la persona a la que está retratando, pero que es muy difícil, porque la gente no es sincera".

¿Por qué vas a ser cómplice de tu propio verdugo, pudiendo decir "no estoy de acuerdo" en lugar de guardar silencio sin más?

Saturnino es el artista del pueblo. Bueno, no el único, claro, pero sí el mejor. El mejor con diferencia. Es un hombre joven con un brillante futuro por delante, y yo, que le conocí no hace mucho, compartiendo una partida de cartas, soy su más reciente descubrimiento.

Desde el cementerio, una se pregunta cuántos de los que allí descansan se arrepintieron de algo a las puertas de la muerte.

Hay algunas cosas que tendrás que saber si quieres ser el amor de mi vida. No sé cocinar, pero los estribillos se me dan de maravilla si quieres cantar conmigo.