Las campanas tocaban el ángelus. En una de las esquinas de la sevillana calle Sierpes, un ciego astroso tañe una guitarra y sus cuerdas le tocan el alma. 

La vida asilvestrada de Reverón en 'El Censo de los Olvidados'.

'El Censo de los Olvidados': ¿qué podían hacer mis pinceles contra sus fusiles? 

Una terrible hidrocefalia le llevó semanas atrás a una complicada operación que ni siquiera aconsejaban los médicos.

Un repaso a la obra pictórica más sólida de nuestro Romanticismo.

Repaso por la vida y las frases del escritor y poeta italiano, autor de 'Voces'.

“Todo había acabado de modo confuso, en una mezcla de desesperanza, mucha soledad y mucha amargura, todo coronado por un toque de desesperación”. Arranca el papel de la aparatosa underwood.

Traqueteo y moscas, el tren atraviesa la larga herida que es España. Un viajero mira el horizonte mesetario por la ventanilla, sobre las nubes el cristal refleja a un hombre abstraído en sus recuerdos.

El Censo de los Olvidados recuerda al artista de la fotografía social.

'El censo de los Olvidados' hace una retrospectiva del pintor de las tragedias humanas.

En la cama de un hospital, la cara desfigurada, hinchada, amoratada, apenas una ranura de mirada hundida en el techo. Hasta allí le ha llevado la paliza de unos traficantes de heroína.

El pintor francés fauvista y expresionista se suma a 'El Censo de los Olvidados'.

Un indígena descalzo, casi un niño, camina por la sierra buscando trabajo en las minas de oro que explota una compañía inglesa. Un fotógrafo realiza un documento  gráfico del yacimiento

La vieja desdentada, con grosero hábito de muselina, daba escandalosas risotadas ante la grotesca gárgola, quien mostrando su descomunal falo gritaba: “¡Quiero cometer mi último pecado antes de bajar al infierno!”.

Una semana más, 'El Censo de los Olvidados', por Eusebio Calonge. Huérfano desde su niñez de un talentoso cartelista, Ferdinand Hodler, determinó dar el paso que le llevara del artesano al artista. 

Creció escuchando versos, los que traducía su padre y los que componía su madre, los que le recitaban ambos, pero nunca encontró en las palabras del hombre la belleza que emitían los cantos de los pájaros. A los que  sentía profetas, verdadera voz de Dios en la tierra. “Entre las 3 y las 4 de la mañana, se despiertan los pájaros. Un mirlo o un ruiseñor, solista improvisado".