Llega Navidad y llegan los petardos. Algún gen valenciano debemos tener por aquí, pero el caso es que Jerez es una ciudad que no aprende del daño que hacen los petardos.

Nadie niega tampoco la labor histórica que este hombre ha hecho por nuestra ciudad y es digna de reconocerse, pero como cristiano, lo que dice deja mucho que desear.

Ya estamos. Por si nos faltara poco para ahogarnos, tenemos una nueva cortina de humo. Sí, de esas que nos nublan la vista.

Si tuviera que elegir entre Iñigo Errejón o Pablo Iglesias, me quedaría con Alberto Garzón. Pero eso no es posible, ni tampoco el debate, aunque algunos medios te quieran encarrilar a sus intereses políticos.

Hay que tener arte para no gobernar y acarrear con las culpas ajenas. Pues así fue y así nos lo contaron.

Estoy cansado de que nos tomen el pelo a los voluntarios y voluntarias. Cada vez somos menos. Y nos quieren exprimir como un limón.

Pienso que el dinero público hay que distribuirlo en forma de ayudas de una manera JUSTA. Y la justicia no tiene nada que ver con la igualdad. Porque más que nos pese, no todos somos iguales.

Yo me pregunto en qué hemos convertido la Zambomba jerezana. En el Evangelio está la respuesta. Quien quiera entender, que entienda.

La calle. Ah. La calle esa gran desconocida que se quedó en la calle cuando su señoría se sentó en el escaño.

 Dedicado a todas las personas sindicalistas honestas. Las de ahora, que las hay y las de antes, que incluso pagaron con su vida. 

Cada vez aparecen más ‘periódicos’ digitales en nuestra ciudad que no lo son. Y hacen un doble daño.

Hace unos días hubo una polémica en la ciudad autónoma de Ceuta al no contemplar el gobierno local del Partido Popular el día último del mes sagrado musulmán del Ramadán como fiesta local. 

¿Es bueno para la democracia? No lo sé. No sería yo el que diría que tal persona no está capacitada para votar. Pero hay gente que me ha hecho planteármelo. Tiene un riesgo: que sólo voten los listos. Y los listos ya sabemos quiénes son.

Todo el mundo tiene derecho a comunicar, pero el periodismo es otra cosa y se merece un respeto.

A algún cofrade, en el fondo de su corazón sí que le gustaría una procesión diaria. Y mientras, los sagrarios más solos que la una.

Miguel se ha ido, pero su libro no. El libro de su vida, no. Sigue ahí, en mi estantería.

No puede beneficiarse de la misma subvención el vecino que gana 1.500 euros porque está trabajando, que a quien gana 500 de una pensión, o a quien no gana absolutamente nada porque está en paro.

No puedo escribir en estado de shock. Tampoco debo escribir triste, así que he dejado pasar unos días. Pero todo sigue igual. No se me cae de la cabeza lo ocurrido el viernes pasado en Jerez con el intento de asesinato de dos mujeres por el mero hecho de ser eso: mujeres.

¿Cómo llamarán los estudiantes de dentro de cien años a esta época que nos ha tocado vivir?

Este mensaje va dirigido a esos censores de la moral política, religiosa y espiritual que continuamente en cualquier red social se permiten el lujo de decirte cómo tienes que ser, según ellos.