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Eduardo Delage, que alberga ahora a casi 1.000 habitantes, nace en el año 1967 con un hermoso parque que ahora "es el más descuidado de Jerez". 

La barriada se erige en la década de los 70 como un residencial privado. Actualmente, ya con las puertas abiertas, acoge a casi 1.800 habitantes y abastece de productos a otros vecinos de la ciudad. 

La Pita se erige en la década de los 70 y se extiende poco a poco hasta crear El Pinar y La Milagrosa, donde actualmente residen unos 2.000 habitantes.

Vallesequillo, con cerca de 2.000 habitantes, se erige en la década de los 60, sobre "una finca con árboles frutales", con bloques residenciales que acoge a empleados de la autopista y a "maños" de la azucarera.

El barrio de Vista Alegre, que acoge a más de 1.200 habitantes y popularmente conocido como "viaje al fondo del mar", nace en la década de los 60 como uno de los primeros vecindarios del Distrito Sur.

Las drogas, el paro, el hacinamiento y la ocupación ilegal de las viviendas asolan esta barriada deprimida ubicada en la zona Sur de la ciudad.

La barriada, erigida hace medio siglo por iniciativa de la vecina González Byass para darle un hogar a sus trabajadores, echa en falta mayor limpieza y la urgente mejora de su acerado y mobiliario urbano.

Las drogas, la delincuencia, la exlusión y la insalubridad caracterizan a este barrio formado por 480 hogares, cuyos vecinos esperan, algún día, centrar la atención de las administraciones para atajar las carencias.

En la plaza Luis de Parada niegan el triste estigma de lugar peligroso y conflictivo, mientras piden a los políticos una mayor atención: "No nos sentimos ni de Jerez".

El mal estado del asfalto y el casi inexistente servicio de limpieza, las principales quejas, no enturbian la buena convivencia y percepción que sus habitantes poseen sobre la singular barriada. 

Una ciudad dentro de una ciudad, así la denominan sus vecinos ya que en los bajos de sus característicos bloques abundan todo tipo de negocios que denotan la buena salud del barrio.

La Constitución, en un rincón en el distrito sur de Jerez, es uno de los barrios más degradados y con mayor tasa de paro de España: en torno al 60%.

La barriada Federico Mayo, nacida en los años 50, ha cultivado gran desprestigio como consecuencia del menudeo que hay en algunas calles concretas, actividad que según sus vecinos, ha disminuido en los últimos años.

Algunos de los mejores artistas flamencos que ha dado Jerez han vivido o viven en las calles de esta sexagenaria barriada, desde La Paquera a Fernando Terremoto, pasando por Luis de Pacote o Capullo de Jerez.

La vida social de sus 3.000 habitantes gira sobre todo en torno al centro de barrio. El abandono de los solares, de los parques y el desuso de la sala de Las Delicias centran las quejas vecinales.

Un paseo por el corazón de intramuros de la mano del histórico droguero de la plaza del Mercado, Agustín Pérez, toda una institución en su barrio.

La heroína hizo estragos en los 80 y 90 en un barrio que había sido tranquilo. Ahora, además de la droga, el paro y la alta tasa de abandono escolar marcan su día a día.

A sus casi 15 años de vida es un lugar de residencia tranquilo en el que los residentes de sus 1.800 viviendas se quejan de la falta de seguridad vial, el aparcamiento en zonas residenciales y el ruido de los vehículos.

Los 5.500 habitantes de la mayor pedanía jerezana presumen de vivir en un sitio tranquilo donde la vigilancia es casi inexistente. 

Una visita a la populosa barriada de la mano de Miguel Zarzuela: "Estés más cerca de un partido o de otro siempre hay que estar en la oposición y pelear por tu barrio".