Amurallados

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Siempre se habla de la Feria como una ciudad efímera que se construye exclusivamente durante meses para albergar vida solamente siete días. Esa misma caducidad parece sufrirla la zona intramuros de Jerez.

Si el Museo Flamenco de Andalucía se hace bien y se equipa con elementos exclusivos, puede ser esa palanca de Arquímedes que sirva para mover, al fin, el mundo de la reactivación del centro histórico. 

Lo tenemos todo delante de nuestras narices durante todo el año, pero no lo vemos ni se aprecia lo suficiente como para incluirlo en la lista de señas de identidad de la ciudad. 

El pasado sábado ese banco amaneció en el suelo, no se sabe bien si víctima de una gamberrada o de un intento de robo, otro más, del patrimonio de una ciudad que cada vez da menos muestras de serlo.

Resulta evidente que Jerez tiene un serio problema de civismo en lo que a la limpieza se refiere. Hemos contemplado verdaderos estercoleros antes, durante y, sobre todo, después del paso de las hermandades.

¿Música en directo? ¡Por supuesto! Pero cuando los sistemas de inspección y medición existan, primero, y se demuestren efectivos, después.

Jean Francois Rehav desmontó en poco más de 20 minutos los argumentos que los lobbies del alcohol y la vida nocturna utilizan para que la opinión de los vecinos sea ninguneada.

La penosa pasión y la tortura del centro histórico todavía no ha terminado y ciertamente no se puede saber cuándo acabará. 

 Para que haya gentrificación, primero hay que dejar que una zona se degrade y se despueble, premisa que está más que cumplida, demasiado, aquí en Jerez. Luego se regenerará la zona y se pondrá de moda.

Nosotros vamos 'pa' Madrid con ilusión y conscientes de estar formando parte de algo importante. Y vamos 'pa' Madrid hartos de ser ninguneados e ignorados por nuestros incapaces e indolentes políticos locales. 

Unos paneles carcomidos por el paso del tiempo y la fuerza de los elementos anuncian, aún hoy, la construcción de la Ciudad del Flamenco en la plaza Belén.

¿Hay alguien, hostelero, vecino o comerciante, ciudadanos en general, a quien beneficie todo esto a tanta distancia de la celebración?

Como las amapolas en el campo, los visitantes florecen en el centro histórico cada primavera atraídos por un rastro de incienso y por las puertas abiertas de los templos en unos días que durante el resto del año permanecen cerrados a cal y canto.

He llegado a una conclusión triste, incomprensible, fruto de cuatro años de pelea, de intentar cosas, una conclusión que podrás compartir o no conmigo, pero que refleja muy bien lo que siento: el Ayuntamiento es el enemigo.

Jerez no puede ser una gota de aceite en medio del agua, no puede permanecer como un búnker en el que se permite el libre albedrío del coche por la zona histórica.

No se está haciendo absolutamente nada, pero ni con Díez Mérito ni con el robo de las piedras de Tarifa ¡del suelo! ni con todo lo que se llevaron en su día de Riquelme o Villapanés.

Si Hércules se ganó su billete al Olimpo tras llevar a cabo lo imposible, Jerez va directo al otro lado, al Inframundo, al Hades.

No podemos dilucidar si este acto tendrá continuidad con la actuación de las instituciones y se inicie un proceso que, no lo dudemos, durará bastantes años, máxime teniendo en cuenta la situación económica que atravesamos.

No nos podemos permitir que haya personas que, estando de acuerdo con el fin de la marcha, no asista porque piensa que se prohíben ciertas conductas por un malentendido o por un extremo que no se ha explicado con la suficiente claridad.

El próximo martes 17 tú, si tú, espíritu errante, estás llamado a manifestarte para mostrar tu solidaridad con el centro histórico.