Amurallados

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He llegado a una conclusión triste, incomprensible, fruto de cuatro años de pelea, de intentar cosas, una conclusión que podrás compartir o no conmigo, pero que refleja muy bien lo que siento: el Ayuntamiento es el enemigo.

Jerez no puede ser una gota de aceite en medio del agua, no puede permanecer como un búnker en el que se permite el libre albedrío del coche por la zona histórica.

No se está haciendo absolutamente nada, pero ni con Díez Mérito ni con el robo de las piedras de Tarifa ¡del suelo! ni con todo lo que se llevaron en su día de Riquelme o Villapanés.

Si Hércules se ganó su billete al Olimpo tras llevar a cabo lo imposible, Jerez va directo al otro lado, al Inframundo, al Hades.

No podemos dilucidar si este acto tendrá continuidad con la actuación de las instituciones y se inicie un proceso que, no lo dudemos, durará bastantes años, máxime teniendo en cuenta la situación económica que atravesamos.

No nos podemos permitir que haya personas que, estando de acuerdo con el fin de la marcha, no asista porque piensa que se prohíben ciertas conductas por un malentendido o por un extremo que no se ha explicado con la suficiente claridad.

El próximo martes 17 tú, si tú, espíritu errante, estás llamado a manifestarte para mostrar tu solidaridad con el centro histórico.

Al final obtenemos un centro histórico deshumanizado y convertido en un mero decorado, sin otra vida más extensa de la que pueda ofrecer un parque temático

2017, te compadezco. No es tu culpa el haber caído tras un año tan bueno en todos los sentidos como 2016.